Joaquin Blez

No sólo retratista de estudio

por Ramón Cabrales y Rufino del Valle


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"Es indudable que el fotógrafo que sabe elegir la expresión,

que sabe colocar al modelo de modo que dé una línea artística,

que sabe distribuir luces y sombras,

escoger el fondo y hacer que se destaque la figura,

que sabe, en suma, hacer un retrato que dé a un tiempo

impresión de parecido y de vida, debe ser un psicólogo

y un artista, lo mismo que el pintor"

Rodolfo Namies

 

La fotografía, desde su invención en Francia en 1839, ha sido considerada uno de los más importantes adelantos tecnológicos de todos los tiempos, convirtiéndose en uno de los recursos más utilizados por los creadores y comunicadores, además de servir de apoyo a muchas otras profesiones. Hasta la aparición de la fotografía la pintura era la única manifestación que recogía los hechos históricos, por supuesto desde el punto de vista del autor y era la única que se encargaba de retratar a los grandes personajes de la época, es decir a los que tenían la posibilidad de pagar un óleo. Esta exclusividad de la pintura se ve disminuida en grado sumo con el invento de Daguerre, el cual es ampliamente acogido por las capas más populares de la sociedad que tenían una solvencia económica inferior pero que ya les permitía hacerse un retrato fotográfico que perduraría en el tiempo. Es decir la fotografía desde sus inicios es muy bien acogida por la sociedad, primero por la francesa y rápidamente por casi todo el mundo siendo precisamente el retrato fotográfico el género que más se desarrolla y que más aceptación tiene. El   primer método fotográfico introducido en Cuba, el daguerrotipo, llega en 1840 y hasta la actualidad la historia de la fotografía cubana ha tenido un gran número de destacados artífices en el arte del retrato fotográfico. Hacia las primeras décadas del siglo XX descuella el que tal vez se considera uno de los   más importantes retratistas de todos los tiempos, no solamente en su país, sino también en América Latina: Joaquín Blez Marcé (1886-1974). Su trabajo fotográfico ha estado marcado por lograr impresiones esteticistas y confección decorativista de gran factura, al lograr trasmitir en cada imagen la personalidad psicológica propia de cada sujeto, como sello característico de su labor profesional. Ese ha sido su perfil más conocido: el retrato de estudio, cuyas imágenes más antiguas datan de 1907, según investigación realizada por José Antonio Navarrete. Sin embargo también en ese propio año, Blez junto a otros fotógrafos de la época, publica, en el semanario habanero ilustrado El Fígaro un reportaje fotográfico sobre la ciudad de Santiago de Cuba, en una edición especial correspondiente a los números 26, 27 y 28. En 1910 vuelve a publicar en El Fígaro, en esta oportunidad otro reportaje "Álbum de Vistas del Central Chaparra" con fotograbados de Zarco y Martínez, los cuales tenían su taller en Obispo No. 62, en los altos de la revista. Por lo que se puede afirmar que desde sus inicios Blez no solo se interesó por el retrato de estudio.

Blez había nacido en Santiago de Cuba el 5 de diciembre de 1886, hijo de una patriota bayamesa y de un ingeniero aficionado a la pintura. Después de estudiar en el Seminario de su ciudad natal y de graduarse de bachiller en el Instituto de Segunda Enseñanza, entra en 1904 como aprendiz en el Estudio-Taller del afamado fotógrafo Antonio Desquirón (¿-1918). En 1907 parte a Jamaica, para hacer un reportaje sobre los daños causados por el terremoto que asoló a la ciudad de Kingston, en enero de ese año. Todo parece indicar que alrededor de 1910 abre en el Central Azucarero Chaparra (hoy Jesús Menéndez) su primer estudio fotográfico, donde recrea la vida social y productiva del central y de la familia del administrador del mismo, el mayor general Mario García Menocal, quien se convertiría en presidente del país en 1913, y que al poco tiempo lo contrataría como fotógrafo oficial de la presidencia. Inmediatamente, en 1917, comienza a residir e instala un estudio fotográfico en el entonces número 65 de la calle Neptuno entre Galiano y San Nicolás. Conociendo que la calle Neptuno era una de las vías comerciales más importantes de la capital, es que en 1920 habilita, otra casa como vivienda y estudio, ahora en los altos del No. 38 de la propia calle, entre Amistad e Industria, considerado el estudio fotográfico mejor montado de la ciudad. Mantiene su estudio anterior y a finales de ese año comienza a funcionar la nueva instalación que sería durante el resto de su vida profesional el conocido estudio, entonces ya con el número 210, donde se anunciaba "Joaquín Blez, el fotógrafo del mundo elegante". (1)

Los retratos de estudio fueron por muchos años fiel exponente del trabajo profesional del artista santiaguero, quien se destacó en las composiciones clásicas según los cánones establecidos de la época, en los cuales se usaban   poses rígidas, delante de grandes telones pintados al fondo, resaltando la figura del personaje con gradaciones brumosas y suaves contornos delineados, en ocasiones con accesorios de apoyatura como banquetas, pieles de animales disecados, columnas o escalones truncados, guirnaldas, bouquet de flores y telas como cortinas que caían en cascadas, todo lo cual desempeñaban la función de caracterizar con estética y jerarquía el status social del retratado. Fotografió personajes de gran prestigio de la sociedad, la política y la cultura cubanas en diferentes épocas. No solo retrató la familia presidencial de García Menocal, sino también las familias de los presidentes de Alfredo Zayas, de Gerardo Machado y Carlos Prío; se unieron a estas otras familias como fueron la de los siguientes personajes de la política de la época: Dr. Gustavo Cuervo Rubio, Dr. Andrés Rivero Agüero (senador de la República), Dr. Rubén de León (ministro de Gobernación). Retrató también la familia del coronel José Miguel Tarafa y a la familia del general Eugenio Molinet, incluyendo a su hija la hoy Premio Nacional de Cine e importante diseñadora María Elena Molinet. Hizo   retratos   a la familia del escritor Facundo Bacardí y a un sinfín de damas de la alta sociedad habanera como fueron Rosita Clavería de Blanco Herrera, Mina Pérez-Chaumont de Truffin, a los compositores Eduardo Sánchez de Fuentes, Eliseo Grenet, Moisés Simons, la actriz española Tina de Jarque, la vedette cubana Rosita Fornés, el caricaturista Conrado W. Massaguer y la poetisa y recitadora Dalia Iñiguez, entre otros.

En 1921 hizo el   anuncio de   varios y novedosos procedimientos fotográficos como retrato sobre porcelana al óleo, al platino (importados de Londres) y retratos al carbón tissue en todos los colores. En 1926 preparó grandes novedades artísticas como retratos sobre porcelanas al fuego, miniatura en marfil y un Procedimiento Fotográfico para obtener Imágenes Positivas en Cristal o Celuloide con Reflejos Metálicos, éste último patentado como privilegio de invención el 25 de enero ante el secretario de Agricultura, Comercio y Trabajo. Visitó Europa en varias ocasiones para perfeccionar sus conocimientos de fotografía. En 1924 estudió en Alemania, en la International Lichtbild Austellung de Berlín (2) donde aprendió las últimas técnicas y procesos fotográficos del momento. Recorrió además Francia, Italia, Suiza y España. En éste último país conoció al fotógrafo pictorialista Antonio Prast, en 1922 (3). En este mismo año estudió en la Escuela Laboratorio de Fotografía y Aplicación Directa del profesor Rodolfo Namies (1867-1938), en Milán, obteniendo diploma de habilitación profesional. En 1938 marcha junto a su última esposa y en ocasiones su modelo Lidia Dotres, a Hollywood para estudiar las técnicas modernas del maquillaje y los problemas de la iluminación fotográfica los cuales aplicaría   en su estudio de La Habana (4). Con estos conocimientos complementa su adiestramiento que había comenzado en Europa y que le sirvieran de gran beneficio para el prestigio de su trabajo futuro. Su perfeccionamiento y exquisitez en los retratos le valió un nombre en la alta burguesía como se anunciaba: "el fotógrafo del mundo elegante" . Manejó con destreza la feminidad de sus clientas, utilizando gestos y lenguaje corporal con estilo propio, así como efectos de difuminado a través de filtros adecuados para provocar misterio y sensualidad; diferente en los retratos masculinos en los cuales enfatizó las poses varoniles con tonalidades oscuras, sin perder la poética del uso de las luces suaves y razantes.

En la mayoría de sus obras, se pueden apreciar el manejo que tuvo del retoque y la manipulación sobre el negativo o la placa de cristal, primero, o la impresión después, al corregir los defectos estéticos que físicamente se veían en los mismos, así como el desarrollo que tuvo de los retratos "glamour", todavía hoy alabados por los estudiosos de su obra fotográfica. Es por ello que a los retoques a mano donde afinaba la cintura y acentuaba las caderas de las damas, en el retoque de arrugas y ojeras se añadían las experimentaciones realizadas con fotografías iluminadas también manualmente o en otros casos con virajes o entonados químicos como el virado al hierro (para dar tonos azules), al sulfuro (para dar tonos sepia), al oro (para dar tonos trigueños), y así hasta obtener tonalidades diversas con diferentes gamas al marrón, plateado, rojo, etc., según las formulaciones promovidas por los patrocinadores de firmas comerciales como la Eastman Kodak Company a partir de 1941. En 1939 Blez se afilia al Club Fotográfico de Cuba (CFC), (5) donde permanece hasta su desaparición en 1962. En este propio año y convocado por el CFC, forma parte de las actividades conmemorativas por el centenario de la fotografía mundial e inaugura una exposición personal y a partir de aquí su obra es difundida a través de los concursos que esta asociación promovía entre sus miembros, así como su inclusión en otros salones internacionales relacionados con otros clubes en diferentes países del mundo. En 1942 es nombrado presidente de la Asociación Nacional de Estudios Fotográficos, en reunión efectuada el 4 de septiembre en los salones de su propio estudio (según acta de constitución). Como fotógrafo activo y empeñado en promover el buen funcionamiento del gremio, Blez también integró otras asociaciones fotográficas como: Asociación Nacional de Fotógrafos de Cuba, en 1929; Unión Nacional Fotográfica, en 1941 y la Primera Escuela Técnica Nacional del Arte Fotográfico, en 1954 (según expedientes de estas asociaciones en los archivos del Proyecto Cultural Cubafoto).

Como colaborador publicó fotografías en importantes revistas de la época como Capitolio, Social, Graphos y Carteles, en este último colaboró con una serie de desnudos fotográficos que fueron muy cuestionados en su tiempo. "A finales de los veinte, Carteles decide reemplazar las fotografías importadas de desnudos que ocupaban una página especial, por imágenes de mujeres de la Isla" (6). Sus desnudos muestran los cambios en el estudio y la aparición y desarrollo de diversas tendencias como el Art Nouveau, el Art Deco, y el "Nuevo Glamour" en el cual se prestaba más atención al cuerpo que al rostro en los retratos. No solo retrató desnudas a algunas prostitutas, sino también a artistas del teatro musical tanto de compañías cubanas como extranjeras que llegaban a la isla, testimonio de ello son, además, las fotografías que aparecen en el álbum Desnudos femeninos (7). Al igual que sus conocidos retratos de la alta burguesía, los desnudos de Blez eran elegantes y hacían alusión a las grandes obras de la pintura y la escultura mundial, dando énfasis a un buen manejo de la luz artificial y también de la luz natural, ejemplos tales como toda la colección de retratos tomados a su inspiradora y esposa Lidia Dotres Rivas. Siempre se ha conocido y estudiado a Blez como retratista, sin embargo, ya desde los primeros momentos de su carrera existía otro Blez, desconocido para la mayoría de los estudiosos de hoy. No es que hubiera otros Blez, es que como buen profesional que fue, sabía realizar los distintos géneros fotográficos, a partir de sus conocimientos y su amplia cultura. Como destacado fotógrafo, Blez mostró una variedad considerable de diferentes matices creativos. La culpa la tuvimos quienes lo encasillamos y solo vimos sus retratos de estudio.

Su trabajo comercial consistía en retratar, sin embargo como fotógrafo creativo supo captar en cada viaje al exterior o en su terruño las más espectaculares imágenes con estética compositiva, usando estilos impresionistas o vanguardistas. Hay que recordar que era un hombre muy instruido y culto que estaba al tanto de los movimientos pictóricos y plásticos en general que ocurrían en Europa y en la propia isla. Blez vivió y conoció la entrada de las promociones vanguardistas en Cuba, la primera encabezada por Víctor Manuel, Carlos Enríquez, Jorge Arche, Marcelo Pogolotti, Antonio Gattorno y otros, pero también estuvo presente en la entrada de la segunda promoción, es decir la de Wifredo Lam, Amelia Peláez, René Portocarrero y Mariano Rodríguez, y seguramente las vanguardias marcan también determinados intereses que reflejan en algunas de sus obras como la foto de las columnas del Capitolio donde utiliza líneas y espacios de sombras con características casi cubistas. Conoció la importancia de la fotografía documental como algo creíble y no superficial ni manipulado como los retratos que estaba acostumbrado a realizar en su trabajo comercial.

Realizó paisajes con estilo pictorialista, escenas callejeras con visión vanguardista, utilizando las líneas y los claros oscuros en su concepción. Impactado en sus viajes, fotografió parajes y marinas de la España de 1922, los rascacielos de Nueva York en 1948 y las pirámides precolombinas en el México de 1951. A los ojos de hoy, estamos descubriendo otro Blez que lo tuvimos siempre, el que se movió desde el ensayo y el reportaje fotográfico desde 1907 hasta la impronta peculiar de un estilo propio. En su deambular por el mundo, Blez cautiva con una percepción realista, donde se estremece ante la fuerza de la naturaleza y el paisaje con perfecto y armonioso realismo, estilo afrancesado a lo Eugène Atget o al estadounidense Albert Stieglizt.

Fuera de su estudio glamoroso se entusiasmó por captar el ambiente realista donde se encontraban niños en el campo, trabajadores con picos al hombro, marineros y pescadores en su faena diaria, líneas de formas a través de luces y sombras como las tomadas en el Capitolio de La Habana, así como instantáneas de Lidia con su hermana y sus sobrinos, entre ellos a Melba Lidia Corona, ahijada del artista (8). Aquí transitó por otro estilo, el Blez humano, real, fuera de los afeites estereotipados de la banal y artificial manera de expresar lo burgués. Atrapado en temas de la tierra, de la realidad que lo envuelve. Sin embargo esta parte de su trabajo, aunque lo desarrolló a lo largo de toda su vida, no lo consideró como piezas de valor "artístico" para enviar a concursos y mostrar en exposiciones, tal es así que todas forman parte de los recuerdos de viajes o de excursiones realizadas con otros miembros del CFC; algunas son pequeñas impresiones colocadas en sus álbumes y otras todavía en negativos, sin imprimir.

En agosto-septiembre de 2011 se presentó la muestra "El Otro Blez", con relación a esta otra mirada del artista, en la Fototeca de Cuba, Fue un trabajo de investigación realizado por Lisette Ríos a partir de que ésta ganara el año pasado la Beca de Investigación "María Eugenia Haya". Según las palabras al catálogo de la nueva investigadora: "... aun sin plena conciencia Blez nos demuestra tener la visión de un gran fotógrafo, siendo capaz de mirar desde diferentes ángulos. Al opuesto de sus retratos donde su madurez remata con una mirada más realista, en sus escenas transita desde un perfecto y contundente realismo a la pura usanza de Eugène Atget, sin dejar de estremecerse ante la fuerza de la naturaleza; pasando por tomas de gran profundidad de campo hasta llegar a planos más cerrados, atrapado ante el juego de las formas en unión de líneas y curvas". En 1968 el estudio de Blez es intervenido a través de los cambios sociales que se venían gestando desde 1959, a partir de la Ofensiva Revolucionaria. En lo adelante, solo se mantuvo a través de una pensión de la Secretaría de Agricultura, ya que trabajó en esa entidad en la etapa republicana (9). Los últimos años de su vida los dedicó a cuidar a su esposa Lidia, quien murió el 2 de julio de 1972. Sus   vecinos y allegados plantean que después de perder a su esposa, "su vida se tornó vacía". Su única compañía fue su cuñada Olga, la hermana soltera de Lidia. Casi dos años más tarde, el 7 de abril de 1974 Joaquín Blez Marcé muere de una hemiplejía cerebral. Al poco tiempo, Olga hace entrega al Museo Nacional de Bellas Artes los negativos, impresiones, álbumes familiares y de viajes así como equipos fotográficos del reconocido fotógrafo. En 1986 al fundarse la Fototeca de Cuba, estos fondos completos pasan a ocupar una de las colecciones más importantes del acervo cultural de la institución recién inaugurada.

Después de treinta y nueve años del fallecimiento del artista de la luz y las sombras, o el mago del hiposulfito, como también se le llamaba, sigue interesando a investigadores y estudiosos como parte de la historia de la fotografía cubana y Latinoamericana.

(1) Según anuncio aparecido en la revista Carteles, La Habana de 1927.

(2) Tomado de "La Habana era Blez" por Sigala, revista no identificada y sin fecha, del Centro de Información de la Fototeca de Cuba.

(3) Antonio Prast (1880-1940). Presidió la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. Junto a Káulak fueron significados representantes del Pictorialismo que influyeron en la fotografía española de principios del siglo XX. Autor de varias fotografías de Ávila, de la Sierra Gredos y de desnudos, según Las Fuentes de la Memoria II de Publio López Mondéjar, Lunwergs Editores S.A. Barcelona, 1992.

(4) Revista Carteles, La Habana, 31 de julio de 1938.

(5) Según documentación existente en los archivos del Proyecto Cultural Cubafoto (FCIF), se había fundado el 5 de julio de 1935 con el nombre de Asociación Cubana de Arte Fotográfico y que el 30 de junio de 1936 cambió su nombre por el de Club Fotográfico de Cuba, con domicilio en O´Reilly No. 64 altos esquina a Compostela, con entrada por esta última calle.

(6) Cepero Amador, Iliana, en Joaquín Blez: el fotógrafo Dandy, revista Revolución y Cultura, La Habana, 1/2006).

(7) Álbum Desnudos femeninos. Obsequio de la fábrica de cigarros Trinidad y Hnos. a sus favorecedores, consultado en la Biblioteca Nacional José Martí. La Habana, década de 1920. Entre los que se encontraban también retratos tomados por Aladar Hajdú (Rembrandt) y Federico Buendía, entre otros.

(8) Entrevista a Melba Lidia Corona en su casa de La Habana (diciembre 2011).

(9) Cepero Amador, Iliana, en Joaquín Blez: el fotógrafo Dandy, revista Revolución y Cultura, La Habana, 1/2006).